¿Cuándo necesitan un cuidador las personas mayores?

Parece que fue ayer cuando éramos niños y nos cuidaban y después cuando han cuidado de nuestros hijos de manera abnegada. Gracias a ellos hemos podido conciliar. Pero el tiempo vuela y ahora son ellos los que necesitan de los mejores cuidados. Y de nuevo los agobios, las preocupaciones y la eterna culpa de no poder conciliar. De no llegar a todo.

Porque cuando hablamos de conciliación solemos pensar en el cuidado de los niños. Pero llega un momento en nuestras vidas que son nuestros mayores, nuestros padres y abuelos los que necesitan más cuidados que antes. Son cuidados que, en la mayoría de los casos no podemos ofrecerles por nuestras obligaciones labores y familiares. Llega un momento que sus vidas cambian, bien por una enfermedad, bien porque han enviudado, bien porque sus capacidades psicomotoras no son las mismas. Es en ese momento cuando los hijos nos preocupamos y pensamos que necesitan ayuda. Pero ¿Cómo saber cuándo ha llegado ese momento?

¿Qué tipo de señales nos pueden avisar?

Cuando recibimos la llamada de algún cliente solicitando un cuidador para su familiar siempre llaman preocupados porque, aunque nunca han necesitado ayuda, han advertido alguno de estos comportamientos que les ha puesto en alerta.

Debemos estar atentos a las siguientes señales que nos pueden avisar de que nuestros padres o abuelos ya no son tan autosuficientes como lo han sido siempre y podrían necesitar ayuda:

  • Notar un desinterés por cosas que antes les hacía ilusión (pasear, ir al cine, arreglarse) o por personas que les hacía ilusión (visitar a los nietos, ir a tomar café con las amigas.)
  • Notar cierto abandono en la higiene personal y de la casa.
  • Notar un principio de demencia o estar diagnosticado con deterioro cognitivo
  • Notar ciertos olvidos como tomar la medicación, dejar el grifo del agua abierto o no recoger las vueltas en las compras.
  • Ser diagnosticado con patologías crónicas que requieren un cuidado de atención diarios
  • Enviudar y haber sido dependiente del cónyuge fallecido.
  • Caídas frecuentes o movilidad limitada.

 

El convencimiento

Las personas mayores, si nunca han tenido en su casa ayuda domestica son muy muy reticentes a que alguien ajeno a la familia vaya a su casa a cuidarles o a realizarles tareas domésticas.

Ellos siempre van a decir que son autónomos, que siempre se han manejado perfectamente bien sin ayuda y que no necesitan a nadie. Y realmente es difícil convencerles de lo contrario.

Llegado a ese punto, cuando se niegan en rotundo es mejor no insistir y volver con el tema en otro momento haciéndoles ver lo bien que estarían atendidos en su casa. Se puede poner de ejemplo algún conocido que haya contratado recientemente un cuidador y la manera en que le ha cambiado la vida desde que tiene ayuda. Hay que intentar convencerles poco a poco y no imponérselo a la fuerza pues no conseguiríamos nada a largo plazo.  Porque son ellos los que tienen que estar convencidos.

La experiencia nos demuestra que, superado el primer escollo de convencerles, es lo mejor para ellos y una vez aceptado y superado los primeros días de convivencia con la nueva empleada/o toda la familia respira tranquila, incluido ellos porque encuentran en su nuevo cuidador una persona en la apoyarse, que no solo les ayuda, sino que además les hace esa compañía que muchas veces necesitan.

“Ha sido difícil convencer a mi madre de que necesitaba ayuda en casa. Se quedo viuda y no quería contratar a nadie que le ayudara. Yo me asustaba cada vez que llamaba y no contestaba al teléfono, cuando contratamos a Mirta todos descansamos. Ella está feliz y nosotros más tranquilos” (Testimonio de Carmen, clienta de Amalva)

Si precisas más información o tienes cualquier otra duda sobre cuándo y cómo contratar un cuidador para algún familiar contáctame. Estaré encantada de ayudarte.

¡Gracias por leerme y compartir!

 

 

Laura Calleja

Selección personal doméstico

Organizadora Profesional

 

 

 

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